Abstract

Los esfuerzos del presidente Xi Jinping para legitimar el resurgimiento de la República Popular China como uno de los principales polos de poder dentro de la sociedad internacional se han materializado, desde 2013, en la iniciativa denominada One Belt, One Road. La región del Medio Oriente se inserta dentro de este macroproyecto como un elemento clave en la construcción de toda una red logística vital capaz de garantizar factores estratégicos para su comercio e industria. Las estrategias derivadas de esta plataforma no solo parten de los vínculos sociales y culturales entre China y Medio Oriente, sino que construyen esquemas bajo ámbitos no confrontativos que han hecho destacar su diplomacia a pesar de las tensiones que ha traído el siglo XXI para la región.

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